Historia

La Gran Historia del Restaurante de tapas Grill Room – Bar Thonet

 

Primera vermutería de Barcelona

En 1902 el local abre sus puertas con el nombre de Bar Torino; propiedad de un empresario italiano, Flaminio Mezzalama, con la intención de abrir un bar de vermut en Barcelona. Una de las primeras vermuterías de Barcelona, y posiblemente de España, donde comercializar los productos de la casa Martini & Rossi, principalmente el vermut del que Flaminio era su representante en la península Ibérica. Se convirtió así en la primera vermutería de Barcelona, siendo esta bebida en aquel entonces importada desde hacía muy poco desde Italia, y originaria de Torino. Su propietario eligió el nombre del bar haciendo honor a su procedencia, su ciudad natal, y el lugar donde se creó el vermut.

El gran éxito que tuvo el Bar Torino impulsó la inauguración de un nuevo local ese mismo año 1902, al que su propietario también llamó Torino, en el Paseo de Gracia. El Bar Torino original de la Calle Escudellers pasó a llamarse popularmente como el Petit Torino, o el Primer Torino. Cuando el Bar Torino del Paseo de Gracia cerró en el 1911, y tras permanecer cerrado hasta 1916, se dice que parte de la fachada fué desmontada y trasladada al local del Carrer dels Escudellers, donde tras una remodelación por Ricard de Capmany, el Primer Torino fué rebautizado con el nombre de Grill Room.

Parte de la historia del Modernismo en Barcelona

Hoy el único heredero de la historia de los dos Bar Torino en Barcelona es este local modernista llamado Grill Room Bar Thonet, parte de la historia de Gaudí, Pere Falqués, Josep Puig i Cadafalch, i Ricard de Campmany como principal i original decorador, así como del también famoso industrial, pionero en el diseño, la construcción de muebles, y creador de las técnicas del curvado de madera, Michael Thonet. Todos ellos colaboraron para crear la historia del los míticos Bar Torino en Barcelona. El bar en setiembre de 2018, bajo la propiedad del reconocido chef Albert Ventura y su socio Albert Taberner, logra reinventarse y a su vez mantener gran parte de la decoración original de la época. Un símbolo son las arcadas en la puerta del establecimiento donde también resaltan unos cerramientos tradicionales de vidriera y madera, y una decoración interior que conserva su carácter modernista reconocible por sus formas curvilíneas y cerámicas en la pared. La nueva decoración del restaurante acompaña a la historia y trata de reinterpretar la tradición con una gran barra de bar donde degustar tapas de cocina mediterránea, y parte de la cultura y historia del modernismo en Barcelona a través de la gastronomía.