Si estás buscando las mejores tapas de Barcelona, detente. Estás frente a ellas!

Haz click en el enlace si aún no has leído la primer parte de nuestro artículo ¿Dónde comer las mejores tapas de Barcelona? – Parte 1.

Ensaladilla rusa y croquetas de pollo asado

 

Contiúa nuestro viaje y descendemos de los barcos de marineros para sentarnos en una típica mesa española. ¿Menú del dúa? Esaladilla rusa, ¡sí señor! Un clásico hermoso, mi elección sin dudas si vosotros me permitís opinar. ¿Recetas? ¡Miles! Pero en nuestra casa solo existe una, la nuestra. Segunda tapa a la mesa, esta vez croquetas de pollo asado. Un aroma inconfundible.

Pan con tomate

 

Manuel Vázquez Montalban, en su novela «El premio» afirma a través de uno de sus personajes: “resulta que este prodigio alimentario se les ocurrió a los catalanes hace poco más de dos siglos, pero con tanta conciencia de hallazgo que lo han convertido en una seña de identidad equivalente a la lengua o a la leche materna» (…) mientras «los charnegos, los inmigrantes catalanizados, adoptamos el pan con tomate como una ambrosía que nos permite la integración».

Pan con tomate. Tal vez la tapa más sencilla pero la más deliciosa (sí, he dicho esto muchísimas veces, lo sé, pero las tapas son una parte de la gastronomía demasiado exquisita). Podríamos hablar mucho de esta joya catalana (y lo vamos a hacer en otro artículo) pero no nos debemos desviar de nuestro camino: la ruta de nuestro menú.

Patatas Bravas

 

Y si de clásicos hablamos, nada mejor que las mejores patatas bravas de Barcelona. En un artículo anterior hemos hablado de su historia, trayectoria y recetas. Están presentes hace años en la cocina española y se merecen un lugar en la lista de tapas que vayáis a ordenar, os lo aseguro.

Surtido de Ibéricos

 

Y llegamos a los clásicos de los turistas, de los españoles, de los grandes y de los chicos. ¡De todos! Vamos. Ibéricos y queso. Si tenéis dudas sobre que tapa elegir, esta opción no falla nunca. Según el refrán, con jamón y vino se anda mejor el camino ¿Qué opináis? Cuenta la leyenda que el jamón nació cuando un cerdo cayó u se ahogó en un arroyo cuyas aguas tenían mucha sal en su composición. Unos pastores que pasaban por allí descubrieron el cerdo y lo recogieron. Lo asaron y descubrieron que la carne salada tenía un sabor muy agradable, de especial forma en sus patas traseras y delanteras.

Pero como vosotros sabéis, la leyenda es la leyenda y la verdad es la que sigue. El verdadero origen del jamón se encuentra en el Imperio Romano, cuando esta forma de consumir la carne nació de una necesidad: conservar este alimento por más tiempo, para que se pudiera consumir durante todo el año. Así se fue perfeccionando y heredando con los años el tratamiento del jamón mediante el proceso de salazón dando origen a la técnica moderna de curado de nuestros jamones ibéricos.

Queso Manchego

 

¿Cuál es el mejor compañero de un buen ibérico? Podemos entrar en discusión sobre esto, pero en mi opinión es un buen queso, y si es manchego mejor. ¿Lo conocéis? Está elaborado con leche de oveja de raza manchega y se madura por un mínimo de 30 días para un queso de aproximadamente 1,5 kg. Esto es lo técnico, pero en la práctica: una simple delicia.

Y aquí llegamos al final de nuestra historia. Que tiene una característica en particular, no es un final que termina, sino uno que comienza. Así es, ahora es su comienzo, inicia su historia al sentarse en nuestras mesas y degustar un pedacito de nuestra historia, de nuestro ADN. Porque ya sabéis, ¿Cuál es el mejor restaurante de tapas en Barcelona? Se que conocéis la respuesta. Os esperamos.

 

Este artículo ha sido redactado por Sol Kindt, copywriter de The Oven Agency, Community Manager en Barcelona, España